Aeonian IV: A tranquil sea

El mar

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
El mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.

J. L. Borges

Aeonian IV 

Aeonian IV 

Nostalgia

La luz del sol que se filtra entre las hojas de los árboles, el olor de un libro nuevo, los pinceles que he usado durante más de 15 años, la cámara fotográfica que me regaló mi abuelo, el aroma de las gardenias y las hojas del limonero, el calor de las fogatas, los colores deslavados, el sabor del agua de lima, un espirógrafo, la lluvia y el olor a tierra en una tarde de verano; la voz de mi madre cantando, su risa, sus abrazos, sus ojos y su bondad; los globos de cada domingo, el bosque y la sonrisa de mi padre, el tren del bajío en la noche y los rincones de la casa de mi abuela; recorrer la ciudad en la madrugada, bailar sin pensar en nada, llorar de alegría; enamorarme de las palabras, acostarnos para mirar las estrellas, sentir el calor de las mañanas de domingo, leer palabras hermosas, pasar un día completo en la cama, escuchar la canción que hace que todo se detenga.

Bluebird

Un dibujo rápido que se convirtió en el boceto para hacer un grabado e imprimirlo sobre pedazos de tela que se convirtieron en servilletas, de donde nació la idea de hacer una ilustración que se transformó en una pintura colorida. 

Me gusta cuando esto pasa... 

Bestia abisal: bisonte

La torpe y amorosa bestia camina sobre la noche persiguiendo un señuelo; carga en su lomo un bosque de niebla y la entrada a otros mundos. Entre la densa bruma que lleva a cuestas se va enmarañando la madreselva y en los troncos de sauces muertos crecen flores que guardan el agua de cada tormenta. El animal ha amarrado fuertemente a su pelo la fiesta de todos los pueblos y les ha trenzado hilo de maguey para jalar nubes que mantienen su vientre con vida. La criatura abisal, cegada por un amor inmenso, ha decidido seguir una luz ignorando que es su propio destello.